La final del Mundial de Alemania 2006 tuvo un campeón acorde a lo que se vio a lo largo de todo el torneo. Un claro predominio de equipos que apostaron a defenderse y especular, casi sin haber generado juego asociado ni ofensivo. El seleccionado italiano fue uno de los mejores ejemplos de esta situación, y aunque desde ayer sean los nuevos tetracampeones (1934, 1938, 1982 y 2006), no por eso su fútbol fue menos mezquino, deslucido y defensivo que en otras oportunidades. Por todo esto, se puede decir que la ciudad de Berlín no saludó a los mejores del mundo, sino que simplemente saludó a los ganadores de la Copa del Mundo, dado que anoche Italia venció inmerecidamente a Francia por 5 a 3 en la definición por penales, luego de que terminaran empatados 1 a 1 durante los 120 minutos de juego (90 de tiempo reglamentario y 30 de tiempo suplementario).
La silbatina constante del público hacia los jugadores de la selección italiana, fue un claro termómetro del espectáculo que este conjunto brindó dentro del campo, y que fue similar a lo que mostraron durante todo el Mundial. En la final, Italia sólo compitió por llevarse el título durante los primeros 45 minutos del tiempo reglamentario, en los que intercambió con el equipo francés algunas jugadas de ataque con emociones frente a los arcos. En este contexto inicial, los galos se pusieron en ventaja a través de un tiro penal magníficamente ejecutado por Zidane a los 6 minutos de juego, luego de que Elizondo sancionara una falta de Materazzi sobre Malouda dentro del área. Obligados por el resultado adverso, los italianos se fueron en busca de la igualdad y la alcanzaron a los 19 minutos, con un potente cabezazo de Materazzi, tras un tiro de esquina desde la derecha lanzado por Pirlo.
A partir de los segundos 45 minutos y durante los 30 del complementario, todo fue un monólogo futbolístico de Francia en el que Barthez no sufrió ningún sobresalto sobre su valla, puesto que los 11 jugadores de Italia resignaron el ataque para resistir esa inmerecida igualdad. Con todos sus jugadores volcados en ataque, el equipo francés se fue en busca de la victoria, y comandados prolijamente por el exquisito Zidane empezaron a bailar a los dirigidos por Lippi, al tiempo que desaprovechaban las chances de aumentar el marcador gracias a las buenas intervenciones de Buffón en el arco italiano. Ya en el suplementario, Francia continuó dominando a voluntad con Zidane, Malouda, Ribery y Henry, complicando constantemente a la defensa italiana. A 10 minutos del final del suplementario, el juez Elizondo expulsó correctamente a Zidane por aplicarle un cabezazo en el pecho a Materazzi.
Sin que Francia pudiera doblegar a la sólida defensa italiana en los 120 minutos de juego, el partido debió definirse en la "lotería" de los tiros desde el punto penal, donde Italia salió favorecida "una vez más". En el 5-3 de la definición por penales, para Italia anotaron Pirlo, Materazzi, De Rossi, del Piero y Grosso; mientras que para Francia convirtieron Wiltord, Abidal y Sagnol. Por su parte, el remate de Trezeguet dio en el travesaño, allanándole a Italia el camino para levantar la Copa del Mundo. Cosa esquiva e incomprensible la "fortuna", dado que tanto ayer como en el partido entre Alemania y Argentina, no se puso del lado de los audaces que más méritos hicieron por quedarse con el triunfo ...